¿Quién no se ha enamorado perdidamente de unos zapatos y luego no los ha podido estrenar? Una mala elección del calzado que llevamos puede derivar en problemas de circulación o malformaciones en los pies, dolores de espalda, tobillos o rodillas. Por eso, antes de correr a comprar unos zapatos es importante que te informes de algunos detalles para saber si le convienen a la salud de tus pies. ¡Toma nota!

 

como elegir calzado adecuado

Los zapatos deben estar fabricados en materiales transpirables, de gran suavidad y flexibilidad. Apuesta por el calzado natural, el cual se caracteriza por estar fabricado con piel de vacuno curtida con extractos vegetales, sin sales de cromo ni metales pesados. 

La suela debe ser lo suficientemente gruesa para que el pie no sufra. En cuanto al tacón, no es recomendable utilizar a diario modelos totalmente planos ni  con un tacón excesivo, la medida ideal es un tacón grueso de unos 2-4 cm. 

Recuerda que es el zapato el que debe adaptarse al pie y no al reves.

Elige el calzado que tenga el tamaño adecuado para tus pies, ni más grandes ni más pequeños, y que le ofrezcan al tobillo el soporte que necesita. Es importante que puedas mover los dedos dentro del zapato al estar de pie y que los pies no se deslicen dentro de los zapatos cuando camines. 

El material de la parte superior del debe adaptarse a la forma de tu pie, proporcionando soporte, pero que a la vez ceda cuando muevas los pies. 

El momento ideal para probarte unos zapatos es a última hora de la tarde, ya que es el momento en el que nuestros pies están más cansados e hinchados, asegurándonos que el modelo no nos apriete. Además, debemos probarnos los zapatos de ambos pies y caminar con ellos para comprobar la suavidad y flexibilidad del material. 

 

Y recuerda, a la hora de elegir unos zapatos no debes de guiarte solamente por moda o un flechazo, sino aunar estética, comodidad y salud.